ORACIÓN A LA SANTISIMA LLAGA DE LA ESPALDA

Jesucristo mansísimo Cordero de Dios. Yo, pobre pecador, saludo y reverencio tu santísima Llaga, que padeciste en el hombro llevando tu pesada cruz, con que por causa de los tres huesos que de ellos salían, sentias grandísimo dolor sobre todo dobre todos los otros de su santísimo cuerpo.

 

Adórote, dolorido Señor mío; reverénciote y glorifícote en lo íntimo de mi corazón doíste gracias por aquella Santísima, muy profunda y dolorosa llaga de tu hombro. Suplícote humildemente por aquel duro peso de tu Cruz, que tengas misericordia de mí y me perdones todos mis pecados, tanto veniales como mortales y me acompañes en el camino de la Cruz, por las sangrientas pisadas tuyas, a la bienaventuranza eterna; por los siglos de los siglos - Amén.

 

Alabada sea la Santísima Llaga de Nuestro Señor Jesucristo - Amén.

 


- Eugenio III, concedió, a quien dijiese tres veces el Padre Nuestro y Avemaría en Honra de la llaga del hombro de Jesucristo 300 años de indulgencia.

- El Papa Pio  V puso en esta oración con letras de oro en su palacio y concedió tantas indulgencias como estrellas tiene el cielo, arenas, el mar y hiervas en el campo, a quien la rezare de rodillas delante de Santísima Cruz.

 

¡Oh Santísima Cruz!

¡Oh inocente y piadoso Cordero!

¡Oh pena grave y cruel!

¡Oh pobreza de Cristo mi redentor!

¡Oh llagas muy lastimadas!

¡Oh Corazón transpasado!

¡Oh sangre de Cristo derramado!

¡Oh muerte de Cristo amarga!

¡Oh dignidad de Dios, digna de ser reverenciado!

 

Ayúdame Señor, para alcanzar la vida eterna - Amén.

                                       Padrenuestro y Avemaría.

 

 

Preguntando una vez San Bernando a Nuestro Señor en la oración, cuál había sido el mayor dolor que sufrió en el curso de su Pasión, respondió el Señor: "Yo tuve una llaga en el hombro de tres dedos de honda que se me hizo llevando la Cruz; ésta me ha sido de mayor pena y dolor que todas las otras, la cual consideran poco todos los hombres por no serles conocido; pero tú ténla en veneración, y sabe que cualquier gracia que me pidas en su virtud te la concederé. Y a todos los que por ella me honrraren, les perdonaré sus pecados; de los mortales no me acordaré más, y conseguirán mi gracia y misericordia".

 

                                         (CON LICENCIA ECLESIASTICA)

                                           NOTA:  Se suplica un padrenuestro a la                                                     Llaga del Hombro por la persona que                          proponga esta devoción.